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¿Cuánto sabes de la historia del Agua Mineral Natural?

¿Cuánto sabes de la historia del Agua Mineral Natural?

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Toni Calderón - 26 de marzo de 2021 - #NaturalDrinkers

Si has leído el título de este post, lo más probable es que tu respuesta sea “muy poco” o “no mucho, la verdad”. Pero no te preocupes, la mayoría de los #NaturalDrinkers que conocemos tampoco sabían demasiado sobre la curiosa (y desconocida) historia del Agua Mineral Natural en nuestro país.

Así que hoy, con la ayuda del Doctor Francisco Maraver, profesor de Hidrología Médica en la Universidad Complutense de Madrid, nos hemos propuesto contarte algunas cosas que, además de ser muy interesantes, te harán un poco más sabio y te darán algo de contexto para entender mejor cómo hemos llegado hasta aquí. ¿Empezamos?

Las aguas mágicas de los primeros asentamientos

Para dar con los primeros vestigios de las aguas minerales en España hay que viajar hasta la prehistoria. Muchos de los primeros asentamientos de la Península Ibérica están vinculados a lugares donde el agua tenía un componente casi mágico.

A nuestros antepasados les alucinaban las aguas hipertermales. En una época en la que hacer fuego no era nada sencillo, ver que el agua emergía del suelo a una temperatura mayor que la del cuerpo y que uno podía bañarse en ella debía ser algo impresionante. También les gustaban las aguas con componentes excepcionales, como esas sulfuradas que huelen extraño, como a huevo podrido, y cuyos baños eran (y siguen siendo) muy terapéuticos.

Grecia y Roma, el descubrimiento de las aguas minerales

En el siglo IV a.C. ya el griego Hipócrates (padre de la medicina y famoso por iniciar el juramento hipocrático de los nuevos médicos) ya empezó a hablar de los beneficios de las aguas minerales. Sin embargo, fue durante el Imperio Romano cuando la cultura del agua y los baños termales empezó a unirse a nuestras raíces.

En esta época es Plinio El Viejo, un conocido escritor, científico y naturalista que vivió durante el siglo I d. C. quien da mayor importancia a las aguas minerales a través de su obra Naturalis Historiae”. En ella hizo una primera clasificación de las aguas minerales naturales, impulsando así su uso tanto para beberlas como para los baños.

Y por lo que se ha descubierto en numerosos yacimientos arqueológicos, este hecho pudo dar lugar al inicio del envasado del agua en ánforas y jarras de arcilla para facilitar y extender su utilización.

El siglo XIX, el Agua Mineral Natural como medicamento

Fue en la primera mitad del siglo XIX (a partir de los años 30) cuando los primeros balnearios de aguas termales empezaron a embotellar sus aguas en España. En aquella época, cuando llegaba el buen tiempo y los balnearios abrían sus puertas, los baños termales eran concebidos como un auténtico medicamento. Tal eran sus propiedades que fueron los propios bañistas los que, en los meses más fríos, empezaron a solicitar poder tomar esas mismas aguas minero-medicinales en casa.

El proceso empezó muy lentamente. Se dice que, en 1853, solo 16 de los 724 manantiales de nuestro país tenían este servicio. Por aquel entonces, el envasado era totalmente artesanal. Se embotellaba el agua a mano en envases de vidrio opaco para que no perdiera sus propiedades por el contacto con la luz. Además, las botellas contaban con etiquetas gigantes que cubrían todo el contenido e impedían ver los posibles depósitos o sedimentos de las sales minerales disueltas.

Estas primeras aguas embotelladas eran vendidas y compradas como un medicamento al uso. Las llamaban aguas mineromedicinales. Y el etiquetado siempre solía contener el análisis físico-químico del contenido, así como el modo óptimo de consumo, sus indicaciones y sus contraindicaciones.

El agua mineral natural llega a la hostelería

Con el tiempo, va habiendo un cambio en la mentalidad de las personas que consumen este tipo de aguas. Y empiezan a pensar en ellas no tanto como ‘medicamento’, sino como ‘agua de mesa’. Así fue como se hicieron famosas algunas aguas que provenían de balnearios especializados en curar afecciones digestivas o urinarias.

Para muchas personas, sobre todo viajantes que llegaban a una nueva ciudad, beber agua embotellada se convirtió en una garantía de calidad. Los consumidores empezaron a valorar el agua envasada como un alimento natural, agradable y

que en muchas ocasiones facilitaba la digestión. Así que empezaron a pedirlas en los restaurantes.

Los envases, que ahora no solían contener aguas mineralizadas y, por tanto, tenían menos residuos sólidos, empezaron a ser mucho más cuidados. Se utilizaban botellas de un vidrio más claro o incluso transparente. Las etiquetas ya no necesitaban mostrarse como las de los medicamentos así que se hicieron más pequeñas e incluso empezaron a ser decoradas con paisajes que evocaban la naturaleza o las ciudades de sus lugares de origen. Eso sí, seguían indicando los posibles beneficios para la salud.

Las ciudades, los envases ligeros y el agua mineral natural en la cesta de la compra

El desarrollo de la distribución comercial y la aparición de los envases ligeros y de los formatos más pequeños, como el de litro y medio que cabían en cualquier frigorífico, fueron dos grandes hitos que fomentaron el consumo de Agua Mineral Natural. Empezamos a ver los primeros anuncios en la tele y los ciudadanos se dieron cuenta de que cuando bebemos agua mineral estamos bebiendo agua pura en origen.

Y bueno, la continuación de esta historia del Agua Mineral Natural la estamos escribiendo los #NaturalDrinkers ahora. Impresiona saber que hay un elemento que nos une a nuestros antepasados prehistóricos, que nos devuelve al origen de todo ¿verdad?

Recuerda que si tienes dudas o quieres que te contemos más cosas siempre puedes preguntarnos en nuestras redes sociales. ¡Hasta pronto!